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10.4.17

Fragmentarios

La postmodernidad
ha plagado a la generación del milenio
de amores fragmentarios.
Y los fragmentos de pasión espontánea,
desinteresadamente fugaces,
no comprenden el mito caducado
de las dos mitades
creadas para destruirse suavemente,
sino que estudian a los habitantes de ese drama
como piezas rotas de puzles idénticos
aun por descifrarse a sí mismos
y a los otros,
en una llanura de niebla
que se desploma hasta la noche.

18.9.16

Xubia

Cuando terminen las guerras,
desandaremos el paseo marítimo
y del imponente océano emergerán
paredes de cemento desarmado.

El hielo de los abrazos de los árboles
cantará una herida sin raíces,
las gaviotas se posarán en los cadáveres
de las palabras
que se llevó el viento.

Tenderemos puentes
– poco corrientes –
sobre los cables del tendido eléctrico
mientras las olas protagonizan
una higiénica despedida y las gotas
de sangre
se difuminan en la espuma.

23.7.16

Untitled I

Voy a alquilar una casa
a las afueras de la vida,
para dedicarme a contemplar la sutil inercia
de una galaxia cansada de expandirse
hasta la locura,
sobre tu cuerpo.

4.4.16

Caen

Hoy las puertas del cielo
se abren sólo hacia el interior.

Las nubes son de humo,
y su lluvia es ácido que se sulfura
mientras cae.

Veo ángeles con costuras en la espalda,
cosidas por las agujas de un yonki
llenas del aire que queda tras la dosis
para acariciar la nostalgia,
contribuyendo a la niebla
y la desinfección de las heridas
mientras caen.

16.3.16

Discurso político.

Puedo prometerte y te prometo:
el hielo de mis tobillos,
la angustia de una cabeza demasiado cuerda
para saltar al vacío,
un jersey tejido con una máquina de escribir,
un hueco en el armario.
Picar historias entre horas,
las heridas de atrezo,
un tatuaje en el vaho de un cristal,
la suciedad compartida de las duchas de agua caliente.

Los clásicos peleando a puñetazo limpio
por ocupar unos centímetros de la estantería,
una película mala bajo las sábanas,
una noche que olvidarás para luego rememorar
como una anécdota de infancia.
La claustrofobia de un verano en el centro,
la lluvia que anuncia una despedida forzada,
un amasijo de defectos
en papel de regalo.
Y el “no prometo nada”.